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Robo de gas L.P. Foto: Pixabay

¿Cómo afecta el robo de gas L.P. a México?

El principal reto que enfrenta actualmente la industria de distribución de gas L.P. a nivel nacional es el robo de combustibles a Petróleos Mexicanos (Pemex).

En 2019, se registró un fuerte incremento en las actividades delictivas relacionadas con el robo de combustibles a Pemex y se estima que en 2020 el problema continuará igual o peor, según advierte la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas (Amexgas).

En diversas regiones del país operan grupos delictivos que permanentemente sustraen el gas del ducto principal de Pemex y de algunas de sus refinerías; amenazan a operadores y roban pipas y transportes de empresas privadas; operando una red de distribución clandestina, creando empresas fantasmas, afectando a la población mediante amenazas, extorsiones y secuestros, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores y del consumidor final.

Se calcula que en 2019 la pérdida económica de Pemex fue de 70 mil millones de pesos, de los cuales, 13 mil millones de pesos corresponden al robo de gas L.P., lo que representa casi el 10% de todo el gas distribuido a nivel nacional, es una cifra muy alta considerando que México es el quinto mayor consumidor de gas L.P. en el mundo. Sin duda estos recursos serían de gran utilidad asignados a programas sociales de educción, alimentación y salud.

A este respecto, datos de Pemex muestran que el número de tomas clandestinas aumentó 900% del 2012 al 2018.

La extracción y distribución ilegal se concentra principalmente en:

  • Hidalgo
  • Puebla
  • Tlaxcala
  • Guanajuato
  • Querétaro
  • Veracruz
  • Ciudad de México
  • Estado de México
  • Jalisco
  • Tamaulipas

Para estas entidades federativas, la venta de gas robado representa hasta un 25% de participación de mercado ilegal que desplaza a empresas que generan empleos, pagan impuestos, invierten en infraestructura para garantizar el abasto y cumple con todas las normas de seguridad y protección de los consumidores.

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Lo más preocupante es que la venta de gas robado se realiza mediante pipas clonadas y estaciones de servicios que no cumplen con las normas de seguridad básicas, con el mantenimiento, ni con la capacitación del personal y seguros de protección al usuario, exponiendo a la población a tener accidentes de muy graves consecuencias.

Hoy en día, estas cifras siguen aumentando, dañando significativamente a la industria, distorsionando el mercado, afectando condiciones de libre competencia y libre concurrencia al mercado, con cierre de rutas de distribución por amenazas, gran cantidad de pipas robadas por la delincuencia, falta de inversiones y pérdida de empleos formales directos e indirectos.

Si bien las acciones en contra del robo de hidrocarburos en el 2019, se enfocaron principalmente para tratar de reducir las afectaciones a Pemex en robo de gasolinas, esto ocasionó que los grupos delictivos migraron hacia el robo de gas L.P., en donde alcanzan un promedio de 58 mil toneladas mensuales.

A las tomas clandestinas y robo de gas L.P. se suma el creciente robo y posterior clonación de pipas, operación de CEDIS, estaciones y plantas de distribución clandestinas, así como el incremento en amenazas, extorsión y secuestros de personal que labora en las empresas. La cifra de autotanques robados es de más de 400 unidades.

Estos delitos están concentrados en el centro del país, particularmente en Puebla, Veracruz, y Tlaxcala, Estado de México y Ciudad de México, donde el problema y los riesgos que enfrenta la población es cada día mayor.

Para atacar la raíz del problema, la Amexgas advierte sobre la necesidad de medidas que combatan el robo de combustibles con un mayor grado de coordinación entre los tres niveles de Gobierno: Federal, Estatal y Municipal, así como una mayor coordinación entre las autoridades responsables de la Inteligencia, de Seguridad y de impartición de justicia.

“También es muy importante concientizar a la población del problema y del riesgo al que se exponen al comprar un gas robado”.

México es el mercado más grande de gas L.P. en América Latina y el quinto del mundo, con mil 200 plantas de gas. Esta industria realiza un millón de servicios diarios en las que trabajan 200 mil personas directamente y 500 mil indirectas, el abasto diario de este vital producto es fundamental para el desarrollo económico y para la estabilidad social, por lo que consideramos prioritario que se tomen acciones efectivas para garantizar la seguridad de la población y brindar certeza jurídica y respeto al estado de derecho .

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