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Capilla sixtina. Foto: Vaticano

Los símbolos ocultos en el arte

No confundir con la tendencia (Simbolismo) que se dio a principios de siglo XIX, que bien nos podría llevar todo un compendio de analizar.

En esta ocasión hablaremos de los símbolos en las obras de arte, no solo como creación sensible, sino también de su mensaje y de su contenido.

¿Sabes por qué los dedos de Dios y de Adán no se tocan en la famosísima obra de arte de Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina de la Ciudad del Vaticano?

En el techo de la capilla, se observa, el dedo de Dios que se extiende al máximo, pero el dedo de Adán está con las últimas falanges contraídas. La interpretación del arte nos explica que Dios siempre está allí, pero la decisión es del hombre. Si el hombre quiere tocar a Dios necesitará estirar el dedo, pero al no estirar el dedo, podría pasar toda su vida sin encontrarlo.

“La última falange contraída del dedo de Adán representa el libre albedrío“. 

Miguel Ángel Buonarroti, como muchos otros artistas, mantenía un lenguaje simbólico en sus obras.

Solo el hombre puede apreciar el símbolo y leer con ojos invisibles lo que las cosas evocan. La capacidad imaginativa del hombre le permite escalar a niveles de realidad que van de lo visible a lo invisible, de lo superficial a lo esencial, y por medio de la analogía relacionar las cosas de este mundo, hallando lo pequeño en lo grande y lo grande en lo pequeño. Solo el hombre puede ver en los claroscuros de una tormenta la lucha universal del bien contra el mal, o en el beso de un ángel la aspiración interna de la identidad con el alma.

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Caravaggio también fue ávido de usar símbolos o mensajes ocultos en sus obras, conocido por sus dificultades sociales y por ser un hombre violento. Después de gozar varios años en los círculos del mecenazgo en Roma, tuvo que huir después de asesinar a Ranuccio Tomassoni en una taberna.

Así, el artista se resguardó en Malta, en donde también encontró problemas y lo sentenciaron por herir a un caballero. Sin embargo, una vez prisionero y herido, Caravaggio decidió pedir perdón a la iglesia.

Poco tiempo antes de su muerte, intentó expiar sus pecados con una de sus piezas maestras: “David con la cabeza de Goliat“, misma que significaría un regalo para la Corte Papal.

Caravaggio pintó a Goliat exhibiendo una similitud entre el mitico guerrero filisteo y el artista, el Goliat de Caravaggio lo muestra derrotado, herido y con las marcas que una vida de excesos. El victorioso David, se cree, también es una representación del artista, cuando éste era joven. En medio de la espada, se logra leer la abreviatura “H-AS OS” (Humilitas Occidit Superbiam), es decir, la humildad mata al orgullo, siendo ésta una disculpa velada del artista.

Otro ejemplo que podemos encontrar de manera más simple en las obras de arte son los colores, la importancia que otorgamos a los colores no es puramente casualidad, varias investigaciones indican que los colores inducen en nosotros determinadas actitudes, puesto que canalizan determinadas longitudes de onda y vibraciones de la naturaleza que están en consonancia con esas mismas actitudes dentro del hombre.

El verde provoca cierta serenidad, cierta proyección, cierta necesidad de continuar, de seguir, mientras que el rojo está implicando choque, conflicto, y de alguna manera necesita de una especial atención, detenerse o tener que asumir una postura.

Es mucho también lo que se ha escrito a lo largo del tiempo sobre la importancia simbólica del arte, como elemento de comunicación. En el arte siempre se ha depositado la función de transmisión de las más elevadas concepciones que el hombre allá podido tener, desde aspectos religiosos hasta el sentido de orden y justicia, todo se ha tratado de expresar siempre en símbolos a través del arte.

Los símbolos han estado ahí siempre, la curiosidad del ser humano es lo que nos lleva a descubrirlos e interpretarlos. El ser humano goza cuando descubre lo oculto, lo que nadie más había visto.

Te recomiendo el libro editado por Taschen: Los secretos de las obras de arte de Rose-Marie Hagen.

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Arte, arte plástico, Caravaggio, Miguel Ángel Buonarroti

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