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Martha Guadalupe Jiménez en Bar Emprende. Crédito: Tattú Media House

Que el dolor te eleve

Una mañana de 2016 su hermana abandonó a su esposo y a sus hijos. Huía de la violencia y el maltrato de su pareja y del entorno opresivo en el que vivía en un municipio, Santa Lucía del Camino, en Oaxaca, lleno de problemas: prostitución, drogadicción, delincuencia. Ella nunca regresó.

“Vivimos en un lugar donde es muy difícil que una mujer viva con seguridad, que encuentre un empleo”, cuenta Martha Guadalupe Jiménez al recordar la huida y muerte de su hermana.

Lupe, como le gusta que le llamen, trabajaba en la administración pública y tenía una vida cómoda. No le faltaba nada. Pero la muerte de su hermana la sacudió y cambió su vida para siempre.

En lugar de encerrarse con su dolor, renunció a su trabajo y se enfrentó a una realidad: la historia de su hermana era la historia de muchas mujeres que vivían amenazadas en un barrio donde se venden drogas, con trata de blancas, violencia extrema y un alto índice de suicidios. Una historia que se repite por todo el país, donde cada día son asesinadas 10 mujeres.

En la pérdida de su hermana, Lupe encontró un propósito: apoyar a mujeres en situación vulnerable a través de una empresa social, Blancos y Bancos, a través de la cual colabora con artesanos y capacita a mujeres para crear hermosas sábanas, bancos, muebles y artículos decorativos. 

“Voy a hacer todo lo posible por colaborar en el bienestar de las mujeres que están en mi entorno, por ayudar a que ellas tengan seguridad e independencia económica porque eso nos dignifica mucho”, dice Lupe.

El escritor y dramaturgo francés Alfred de Musset escribió que “el ser humano es un aprendiz y el dolor su maestro. Nadie se conoce a sí mismo hasta que no ha sufrido”. Al parecer, así le pasó a Lupe.

Blancos y Bancos, que a partir de la pandemia vendé por comercio electrónico de forma muy exitosa, ofrece un empleo digno, capacitación y seguridad a las mujeres. En la actualidad, trabaja con 50 familias de artesanas y quiere expandir su modelo a otros municipios con problemáticas similares.

“No me voy a enriquecer con este proyecto. Lo que quiero es crear un espacio que en el futuro brinde un porcentaje de participación a las mujeres en situación de vulnerabilidad y que sean dueñas del negocio”, asegura.

Si quieres, como Lupe, transformar tu dolor, tu pérdida, en un propósito para hacer de éste un mundo mejor, sigue algunos de los consejos de Lupe para convertir tu lucha social en una empresa:

  1. Mira con empatía los problemas de tu comunidad.
  2. Encuentra lo que tú puedes aportar para mejorar el mundo.
  3. Acércate al gobierno e incubadoras para consolidar tu modelo de negocio.
  4. Aprende cómo vender en línea con ecommerce y redes sociales.
  5. Capacita siempre a todo el equipo.
  6. Piensa que el beneficio común es tu beneficio propio.

El dolor te puede hundir o puede llevarte a encontrar tu misión en la vida. Lupe sabe lo que hará el resto de sus días: “Quiero hacer una empresa que sea una familia, en la que, aunque yo perdí una hermana, tenga muchas más hermanas ahí”.

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