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Exhibición de caricaturas en el Metro Zapata. Foto: Cortesía Twitter @GobCDMX

El arte gráfico popular: la caricatura

La caricatura comenzó en las academias donde los estudiantes caricaturizaban la vida académica de las escuelas, haciendo mofa de maestros o de sus propios compañeros.

Cabe destacar que aún no se concebían los periódicos como tal, más bien eran panfletos que evolucionaron a revistas y de ahí comenzaron a hacerse populares en periódicos y, en últimos tiempos, en medios electrónicos.

Existen tres grandes paréntesis que vale la pena mencionar: la caricatura en Francia, en Inglaterra y en España y el caso singular en México con José Guadalupe Posada con su catrina.

La caricatura política nace propiamente en Francia, tras las ilustraciones alusivas a temas controvertidos y de personajes como Napoleón III y Luis Felipe, que ponían en tela de juicio su credibilidad ante la opinión pública.

Estas ilustraciones fueron impulsadas gracias a la difusión de la  litografía que permitió la fundación de periódicos ilustrados en un mayor número. La caricatura política es desde entonces un sistema de lucha dirigido con virulencia contra personajes de la vida pública, con el ánimo de ridiculizarlos para resaltar sus errores. Además aporta una visión no formal a la opinión pública sobre la visión histórica y social del país.

En Francia, los máximos exponentes de la caricatura han sido Honoré Daumier y Toulouse-Lautrec con su sátira erótica, y en últimos tiempos la tristemente célebre revista Charlie Hebdo, tan fuertemente criticada por sus caricaturas alusivas a Mahoma.

Donde también dio un vuelco fue en Inglaterra. La sátira impresa evidenció las luchas entre el Papado y Martin Lutero, e incluso Luis XIV fue víctima de tempranas caricaturas. Sin embargo, el género de caricatura política solo se estableció hasta 1770, cuando en Inglaterra se tomó como un arma de defensa contra quienes manejaban asuntos de Estado. Vale la pena mencionar a el célebre John Tenniel quien, además de hacerse mundialmente conocido por las ilustraciones dedicadas a Alicia en el País de las Maravillas, fue uno de los más destacados caricaturistas de la revista “Punch”.

En España se tienen registro de los dibujos caricaturescos de Goya en las cartas que se enviaba con sus íntimos amigos, donde expresaba su disgusto con el régimen y donde acusaba el ambiente raro en la corte, Goya se declara abiertamente por la libertad de la enseñanza y práctica de los estilos. En 1799 anuncia en el diario de Madrid con su serie Los Caprichos el grabado romántico y contemporáneo.

Comenzaba la caricatura a tomar parte de las formas satíricas y mofas de los temas cotidianos. Supone la primera realización española de una serie de estampas caricaturescas, al modo de las que había en Inglaterra y Francia, pero con una gran calidad en el manejo de las técnicas del aguafuerte y el aguatinta —con toques de buril, bruñidor y punta seca— y una innovadora originalidad temática, pues Los Caprichos no se dejan interpretar en un solo sentido, al contrario que la estampa satírica convencional.

La temática de estos grabados se centra principalmente en la brujería y la prostitución, así como el anticlericalismo, las críticas a la Inquisición, la denuncia de las injusticias sociales, de la superstición, de la incultura, los matrimonios por interés y otro tipo de vicios, así como alusiones a la medicina y el arte —como los tópicos del «asno médico» y el «mono pintor».

El si pronuncian y la mano alargan al primero llega. Goya en el Prado. Foto: Museo del Prado

Los caprichos inauguró una senda en la que el artista aragonés profundizó en sus pensamientos y sentimientos más íntimos y en la que reflexionó sobre todos los aspectos sociales y culturales de su tiempo, un ciclo que prosiguió con otras series de grabados como Los desastres de la guerra y Los disparates.

En México comenzaban los cronistas humorísticos de la época y autores de la sátira pudiendo destacar revistas o periódicos como El Fisgón, El Hijo del Ahuizote y muchos otros, entre ellos descollaron valiosos caricaturistas como: José Guadalupe Posada, Eduardo del Río, Constantino Escalante y los contemporáneos Miguel Covarrubias y Ángel Boligan.

José Guadalupe Posadas es nuestro más grande crítico-periodista-caricaturista-ilustrador, célebre por sus dibujos de escenas costumbristas, folclóricas, de crítica socio-política y por sus ilustraciones de «calacas» o calaveras, entre ellas La Catrina, que Diego Rivera toma como figura central en su mural Sueño de una tarde de domingo en la Alameda.

Sueño de una tarde de domingo en la Alameda, de Diego Rivera.

Los más importantes museos mexicanos han cedido su muros a la caricatura. En la época actual no podemos dejar de mencionara caricaturistas contemporáneos como Quino, Rius y Gabriel Vargas.

Sin duda la caricatura forma parte esencial de las artes, como obra grafica, en la actualidad se extrañan las revistas que hace pocos años circulaban como El Chahuistle, El Chamuco, Chocarreros, Rhumor, La ley de Herodes, Lapiztola y Anfitrión, así como el periódico Al Tiro.

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Lo mejor de la caricatura en México, como toda pieza de arte, debe estar disponible y accesible para todos. Hace unos días participaba en una charla con la directora del Foto Museo Cuatro Caminos, Guadalupe Lara, y nos platicaba de la evolución de los museos, la sustentabilidad y su función, donde la institución debe de acercarse a su público y no ser un ente exclusivo de una clase social o de un sector de la población. El arte debe de llegar donde la gente y la comunidad lo necesite.

Los museos deben habitar donde habita la gente, en el lugar donde transitan miles de personas y conviven con las obras de estos grandes maestros que reflejan el diario vivir de una sociedad como la mexicana que se mofa de sus desgracias y surge así los dichos mexicanos, como aquel que dice “ya no sabemos que hacer, si reír o llorar”.

La caricatura nos hace reflexionar como una obra de arte, la sátira empleada se vuelve un mensaje que se refleja en los momentos que vive la sociedad, basta recordar imágenes como la de los sismos del 2017 o los cambios presidenciales en el país. La caricatura también nos deja una pequeña esperanza, ya que hasta en los peores momentos de la historia de este país, siempre nos queda en cierta medida un poco de alegría.

No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo soporte. Así que nos queda disfrutar a través de este recorrido permanente de caricaturas en el Metro Zapata de la Línea 12 del Metro de la CDMX.

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