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Liderazgo. Crédito: Pexels

Las siete habilidades que todo líder requiere para incrementar su capacidad cognitiva

En Big Shot nos encontramos en la permanente tarea de contribuir al desarrollo de líderes, empresarios y ejecutivos de toda clase. Por eso mismo, hoy hablaremos de un tema que nos parece fundamental tratar a cabalidad: la capacidad cognitiva de quien se encarga de sacar adelante proyectos importantes que impliquen la gestión a través de equipos de trabajo.

Empecemos por definir la palabra “cognición”, la cual, de acuerdo con Wikipedia, “es la facultad de un ser vivo para procesar información, a partir de la percepción, el conocimiento adquirido (experiencia) y características subjetivas que permiten valorar la información. Consiste en procesos tales como el aprendizaje, el razonamiento, la atención, la memoria, la resolución de problemas, la toma de decisiones, los sentimientos”.

En pocas palabras: necesitamos usar nuestra mente, nuestro cerebro, intensamente y de muy variadas maneras.

Para lograr comprender con más detalle el concepto de la capacidad cognitiva, lo dividiremos en un subconjunto de habilidades / consideraciones. Pero… ¡OJO! Hablando de consideraciones, en este momento vamos a mencionar una muy importante: LA ENERGÍA.

La labor de pensar, de exigirle a nuestro cerebro que lleve a cabo funciones que van más allá de las corporales, requiere mucha energía. Así que toma en cuenta que parte de tu trabajo será nutrirte, ejercitarte y descansar adecuadamente, de lo contrario generarás un desgaste extremo y, obviamente, eso no es saludable.

¿Qué debo entender por “capacidad cognitiva”?

Para que puedas considerarte como un líder o empresario que destaca por su capacidad cognitiva, entrénate seriamente en desarrollar las siguientes capacidades:

1. Observación. Un líder de primer nivel se encuentra siempre observando su entorno en busca de tendencias, oportunidades, competidores, áreas de mejora y todo aquello que ocurre en el mercado (y en el mundo). La curiosidad constante es un factor clave. Un líder debe ser un buscador de conocimiento para aprovecharlo en favor de su organización y, de esta manera, innovar a través de una oferta que se adecue a las necesidades, expresadas o no expresadas, de consumidores cada vez más exigentes e informados.

2. Escucha. De la mano con la observación, la escucha es una capacidad básica y, a veces, muy subestimada. Antes de hablar, escucha con toda tu atención a tus clientes, colaboradores, socios de negocio, proveedores. La información es poder, si escuchas con toda tu atención, podrás tener los elementos que requieres para elaborar el argumento que requiere el momento. ¿Puedes escuchar con total atención sin prestarle atención a tus pensamientos? Si la respuesta es “no”, ya sabes por dónde comenzar a entrenarte.

3. Intuición. Aparentemente, el mundo empresarial se caracteriza por ser racional, orientado a datos duros, cifras y estadísticas. Es cierto: mientras mejor sustentados estén los análisis o las decisiones organizacionales, seremos más tendientes al éxito. Sin embargo, se mentiría si se dijera que no ha habido líderes y empresarios con un gran instinto que han sabido escuchar sus entrañas y que han tomado decisiones basadas en su intuición, la cual, puede ser de gran ayuda, especialmente cuando no sabemos qué camino tomar. Naturalmente, no vamos a aconsejarte que, como Steve Jobs, te arriesgues a lanzar innovaciones millonarias apoyadas solo en tu intuición (el iPad o el iPhone se introdujeron al mercado sin ninguna investigación previa), pero creemos que el justo medio entre datos e instinto podría ser de enorme beneficio, especialmente si ya te has dado a la tarea de escucharte, conocerte y relacionarte contigo como tu amigo más cercano. Estamos seguros de que él sabrá darte la mejor respuesta.

4. Experimentación. Aun cuando hay estudios de mercado y planes de negocio que pueden arrojarnos caminos y respuestas muy certeras, también es un hecho que no todas las fórmulas sirven para todas las entidades o todas las industrias por igual. Además, este tipo de trabajo previo al lanzamiento de un producto o servicio, normalmente pueden permitírselo organizaciones que cuenten con la capacidad económica para realizar tales inversiones. Cuando somos pequeños o medianos empresarios, difícilmente se cuenta con esos recursos. Es aquí cuando se destaca la importancia de aceptar y aprender de la experimentación. Como todo científico haría, date a la tarea de probar, de ensayar, de intentar, de corregir y, en especial, de sobreponerte a lo que no salió bien. Como decía Tomás Alva Edison: “Conozco mil maneras de cómo no debe hacerse un foco”.

5. Creatividad. Malamente, la oferta de productos y servicios es cada vez menos diferenciada, lo cual se deriva en auténticos “océanos rojos” como expresarían W. Chan Kim y Renée Mauborgne en su ensayo “La Estrategia del Océano Azul”. Esta encarnizada e irracional competencia propicia que las utilidades de las empresas en determinado sector se adelgacen cada vez más rápido, al grado de la desaparición. A la hora de concebir la idea de poner un negocio, muchas personas piensan en industrias que, en apariencia, son muy demandadas o muy rentables, pero, precisamente, las apariencias engañan. Starbucks vende café a precios bastante elevados, pero su estrategia de negocio se lo permite. Querer imitar lo que hace X, Y o Z empresa porque “le va bien en ese negocio” es una forma muy simplista de abordar el enfoque empresarial, porque no estamos haciendo la tarea de, realmente, estudiar nuestro mercado. La creatividad es una herramienta extraordinaria que nos permitirá concebir y diseñar un producto o servicio diferenciado, con ventajas sobresalientes y ofrecerlo de manera innovadora al mercado para que tenga una aceptación superior. No pienses en “poner un restaurante, una peluquería o una consultoría en sistemas”, mejor piensa en que eres la empresa que, de la manera más innovadora que existe puedes darles solución a las necesidades que ni siquiera los clientes saben que tienen. ¿No te consideras una persona creativa? ¡Piénsalo dos veces! Muchas personas nos han expresado esa inquietud, pero, a la hora de hacer ejercicios o talleres con ellas, se han dado cuenta de que su talento creativo es enorme. ¡Te aseguro que eres una persona sumamente creativa! Date la oportunidad.

6. Análisis. Reunir todas las variables en una situación y tener la capacidad de analizarlas todas en conjunto y por separado, probablemente sea una de las tareas más retadoras a las que podamos enfrentarnos, ya sea en el mundo empresarial o en cualquier otro ámbito. No obstante, nuestra empresa, que es un sistema como tal, nos obliga a desarrollar esta habilidad, porque es a través de ella que lograremos obtener conclusiones, así como definir las decisiones, las acciones y el rumbo de la organización. Ser líder o empresario implica convertirse en un estratega que cuenta con esta capacidad de análisis. Pongamos un ejemplo en el cual puedes aplicar el pensamiento estratégico: Piensa en tu mercado: ¿Qué necesita? ¿Qué pide? ¿Cómo se comporta? ¿Qué le gusta y qué no? ¿Qué tendencias están surgiendo y cuáles se están apagando? Y ahora, analiza: ¿Qué producto o servicio puede satisfacer esas necesidades? ¿De qué manera puedo diseñar o rediseñar mi oferta para que resulte relevante a mi mercado? ¿Cómo puedo aprovechar las tendencias actuales para incrementar las posibilidades de negocio? Con todo el poder de tu creatividad, dales respuesta a estas preguntas, experimenta posibilidades, estúdialas y permite que tu instinto haga parte del trabajo para que puedas tomar las mejores decisiones.

7. Decisión. En el párrafo anterior, ya hablábamos de decisiones, que es, precisamente, el tema que a muchos les cuesta trabajo. ¿Por qué es difícil decidir? Porque no estamos seguros. ¿Por qué no estamos seguros? Muchas veces porque no hemos hecho la tarea; otras veces es porque le tenemos miedo a equivocarnos, cuando que es precisamente el error uno de los elementos que más aprendizaje nos deja, es por eso que hemos hecho hincapié en la importancia de la experimentación. La decisión está presente en, prácticamente, todos los terrenos de nuestra vida. Algunas decisiones son sencillas: ¿Qué voy a comer hoy? ¿Qué camisa me pondré?; hay otras que nos llevan al extremo: ¿Debo hacer esta inversión justo ahora que las ventas han disminuido? ¿Debo liquidar a esta persona hoy que es cuando más trabajo tenemos? Te aconsejamos que adoptes la toma de decisiones como parte natural del día con día y te permitas fluir con ellas. ¿Vas a equivocarte? Sí, muchas veces; pero la buena noticia es que, con base en el ejercicio empresarial, tus decisiones serán cada vez más acertadas.

Todo lo anterior representa trabajo, no lo dudamos ni tantito, pero qué sí es un hecho: que si te das a la tarea de fortalecerte en todas estas áreas te convertirás en un líder muy por encima del promedio. Precisamente ese tipo de personas son las que necesitamos hoy en día, cuando nos encontramos en una reconstrucción, prácticamente en todos sentidos.

Con tu liderazgo, tú puedes hacer la diferencia.

¡COMIENZA AHORA MISMO!

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