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Ashleigh Bartyl, tenista australiana. Crédito: Twitter @ashbarty

No son profetas en su gran tierra

Ser profeta en un tierra ha resultado una verdadera pesadilla para las jugadoras de tenis francesas, británicas y australianas.

Fuera del US Open, es complicado ver a una nacional campeona de su respectivo Grand Slam, siendo en algunos casos ya una tendencia de varias décadas.

Este año se esperaba que Ashleigh Bartyl, la número uno del mundo en el ránking de la WTA y campeona de Roland Garros en 2019, acabara con la malaria en Australia, pero quedó fuera en los Cuartos de Final al caer con la checa Karolína Muchová con parciales de 6-1, 3-6 y 2-6.

Australia no ha visto a una connacional monarca del primer Grand Slam del año desde que Chris O’Neil lo hiciera en 1978.

En Francia la cosa es muy similar. Desde que se restableció el torneo de Roland Garros tras la Segunda Guerra Mundial en 1946, sólo tres locales han levantado el trofeo: Nelly Landry en 1948, Françoise Durr en 1967 y la más reciente fue Mary Pierce en el 2000.

Lo más cerca que alguien ha estado fue la misma Pierce, quien en 2005 perdió la final ante la belga Justine Henin.

En Wimbledon ni se diga, la última británica en consagrarse campeona fue Virginia Wade en el ya lejano 1977, y antes que ella fueron Ann Haydon en 1969 y Angela Mortimer en 1961. Para buscar otra monarca de las Islas de la Corona hay que irse antes de la Segunda Guerra Mundial.

En hombres pasa algo similar, el último australiano en ganar en el país de los koalas fue Mark Edmondson en 1976 y el finalista más reciente fue Lleyton Hewitt en 2005.

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Con los galos fue Yannick Noah en 1983 y finalista Henri Leconte en 1988.

Mientras que en Wimbledon Andy Murray se encargó de acabar con la sequía al levantar los títulos de 2013 y 2016, antes que él hay que remontarse a Fred Perry, quien lo ganó de 1934 a 1936.

Caso contrario en el US Open, donde las tenistas estadounidenses sí pelean constantemente el título. Desde 1998, 10 veces las locales ganaron: Lindsay Davenport (1998); Serena Williams (1999, 2002, 2008, 2012, 2013 y 2014); Venus Williams (2000 y 2001) y la más reciente Sloane Stephens en 2017.

Con los varones sí hay una sequía ya. En 1999 lo ganó Andre Agassi, mientras que Pete Sampras y Andy Roddick lo hicieron en 2002 y 2003. El último finalista fue Roddick en 2006, donde perdió ante Roger Federer.

Este año se antoja difícil que en el resto de los Grand Slams se rompa el maleficio, ya que Caroline Garcia ocupando el sitio 43 es la francesa mejor posicionada del ránking y Johanna Konta es la británica con 15.

En hombres, el francés Gael Monfils es el 11 de la ATP, el estadounidense John Isner el 24 y el británico Kyle Edmund es el 50.

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