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MUNDO FIFÍ

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Yo pensaba que el Ayurveda era la forma hindú de hacer dieta. No tenía idea de la capacidad de sanación de este rico cuerpo de conocimientos. Foto: Getty Images

De la cocina Ayurveda y el arte de sanar

Cuando me inscribí en ese gimnasio fue bajo mi propio riesgo. Enfrentaría burlas de mis amigos. Era un lugar abierto a todas las preferencias sexuales, muy gustado por la comunidad gay. Me tenía sin cuidado. Me interesaba más su visión holística, englobante de ejercicios cardiovasculares, masajes, cursos con la visión oriental de la salud, una pared para escalar, pesas y yoga.

La historia que relataré comenzó el año pasado en el cuarto de vapor, cuando mi amigo Ray Sadot me cambió la vida.

No. No me hizo ‘salir del closet? (él también prefiere al sexo opuesto), pero fue dentro del vapor que le confesé que hacía mucho sufría de dolores musculares. Y sin dudar me cuestionó:

—¿Ya probaste el Ayurveda?

Cuando le respondí me llamó la atención que no me mirara como si estuviera loco. Esa era la reacción de la mayoría cuando les comentaba que la comida me causaba lo que la medicina occidental denomina desde los noventas fibromialgia.

Hasta entonces yo pensaba que el Ayurveda era la forma hindú de hacer dieta. Conservar la forma y evitar el sobrepeso, a partir de lo que el filósofo francés Michel Foucault nombraría como la rebelión de los saberes oprimidos. No tenía idea de la capacidad de sanación de este rico cuerpo de conocimientos.

— Un día estaba tan enfermo del estómago que terminé en el hospital – me explicaba Ray, pero no me quería ahogar en el vapor, así que le pedí que siguiéramos la charla en el vestidor. Padecí hasta que un buen día hice mi test Ayurveda. Eliminé todos los alimentos que provocaban mis malestares. Hoy estoy perfecto.

Lo mire con cara de incredulidad y pasé a contarle la historia de mis diagnósticos.

En mi caso, una neuróloga había dicho que mis dolores eran causados por falta de serotonina en la transmisión eléctrica entre las neuronas. Mi psicoanalista hablaba de fibromhisteria.

—La salud radica en la alimentación como lo enseña el Ayurveda– insistió Ray.

Ayurveda: el descubrimiento

Con escepticismo, decidí comprar un libro para comprobar si de veras existía la varita mágica.

Elegí Ayurveda 101: Ayurveda Basics for the Absolute Beginner. Algo así como Ayurveda 101: Fundamentos de Ayurveda para un Total Principiante, de la editorial Advait.

Me abalancé sobre el test:

  • ¿Forma física? Media.
  • ¿Peso? Moderado y sin dificultades para ganarlo o perderlo.
  • ¿Apetito? Mucho, no puedo saltarme las comidas y necesito comer cada tres o cuatro horas.

Todas estas preguntas eran bastante obvias pero después vinieron las extrañas: ¿Cómo caminas? ¿Cuál es el color de tu piel y cómo es frente al sol? ¿Cómo duermes? ¿Cómo es tu cabello? ¿Cómo es tu transpiración?

Después de 11 preguntas, todo estaba claro: ¡Mi tipo fisiológico era Pitta!

Claro para el test, por supuesto, porque yo no tenía idea de cómo los hindúes habían podido determinar lo que más me convenía comer si sudaba mucho dentro o fuera del vapor.

Ser Pitta significa que en mi cuerpo predominan los elementos de fuego y agua sobre los otros tres que integran el universo: vacío, viento y tierra.

“Estos cinco elementos constituyen el cuerpo humano: los nutrientes del suelo (tierra) son absorbidos por las plantas que consumimos (así sobrevivimos en el elemento tierra); la sangre que fluye a través de las venas representa el elemento agua.

Vacío, viento, tierra, fuego y agua son los elementos que constituyen el cuerpo humano.
Los elementos que constituyen el cuerpo humano son: ruego, agua, vacío, viento y tierra. Foto: Getty Images

“El calor del cuerpo representa el elemento fuego; el oxígeno que inhalamos y el dióxido de carbono que exhalamos representa el elemento viento, y los senos nasales que tenemos en la nariz y el cráneo representan el elemento espacial”, explica el libro para ilustrar cómo los elementos conforman el cuerpo humano.

Los tejidos, sin embargo, no siempre están en equilibrio. Tienden a dominar unos sobre otros, por lo que el Ayurveda se encarga de indicar cuáles son los alimentos adecuados para cada fisiología o dosha recupere el balance.

Estaba listo para ir de compras, aunque triste. No podía comer carne ni pescado proveniente del mar, o sea casi todos, salvo las honrosas excepciones de agua dulce: la trucha salmonada de Superama y un pescado blanco de granja de Sumesa

En lo permitido: el pollo y el camarón. ¿Por qué el camarón si vive en agua salada? Un secreto del Ayurveda que hasta hoy no he logrado descubrir.

En cambio, la lista de prohibiciones era muy larga: “Frutas ácidas, chabacanos, bayas, plátanos, cerezas, arándanos, toronjas, uvas (verdes), limones, naranjas (agrias), papaya, duraznos, verduras picantes, betabel, zanahorias, berenjenas, pimientos (picantes), rábanos, espinacas, tomates, trigo sarraceno, maíz, mijo, avena (seca), centeno”.

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Cuando regresé a casa para cocinar pensé: “al menos me salvé de comer sólo píldoras con nutrientes como los astronautas”.

El primer platillo a preparar para la sanación de Pitta es el kichari, que según el sitio joyfullbelly.com, se prepara con estos ingredientes exóticos: mung dal (una especia de lenteja que previamente había comprado en Amazon), hojuelas de coco, arroz basmati, cúrcuma, jengibre, cilantro, sal, agua y ghee (especie de mantequilla desgrasada hindú).

El primer platillo a preparar para la sanación de Pitta es el kichari. Foto: Getty Images
El primer platillo a preparar para la sanación de Pitta es el kichari. Foto: Getty Images

El platillo se come por varios días, durante los cuales los dolores musculares milagrosamente comenzaron a disminuir, aunque no del todo. Así que comencé a retirar otros ingredientes que no estaban proscritos. Cuando se fueron la sal, el jengibre y el cúrcuma, terminaron las molestias.

¡Eureka! Al fin había encontrado el platillo que podía comer, justo cuando estaba harto de él. ¿Qué hacer ahora ante tal paradoja? Darle lugar a la imaginación.

En vez de seguir el recetario Ayurveda, usé sólo los ingredientes recomendados, menos los que me perjudicaban, en lo individual, para hacer los platillos de mi invención. Un año después sigo con la dieta y también estoy perfecto, salvo que cometa algún pecadillo.

—¿Hasta cuando voy a poder comer de vez en cuando lo que yo quiera sin que me haga daño?- le pregunté a Ray en el vestidor meses después de darle mi agradecimiento.

—Hay personas que tardan en limpiarse 20 años– le escuché decir, preparándome para lo peor. Pero soy un optimista, creo que podré comer todo lo que quiera más pronto que tarde.

Que tu alimento sea tu medicamento

El Ayurveda es la mejor manera de curarse de forma natural y sin medicinas tanto para quienes su dosha es pitta o alguno de los otros dos: vatta y kappa.

Ayurveda. Foto: Getty Images

No sólo es un conocimiento ancestral del aparato digestivo, sino un completo sistema de salud que data del siglo VI A.C. que se divide en ocho ramas: Medicina interna, cirugía, pediatría, toxicología, genética, el campo de los oídos, la nariz, la garganta y los ojos, la ciencia de la psiquiatría y la curación espiritual, así como la de la salud y la longevidad, a través de la alimentación.

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