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MUNDO FIFÍ / CULTURA

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Posada en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, en Chicago. Crédito: Hilda Santiago

Posadas, una tradición que no podrá ser en 2020

Diciembre es una época para reunirse con la familia y cuando es posible, vacacionar. Entre las fiestas más importantes de esta temporada están las posadas. Son un tradición mexicana que sincretizan las tradiciones precolombinas con la religión cristiana.

Fiestas virtuales

Este 2020 dadas las condiciones de la emergencia sanitaria que se vive en México y el mundo por la pandemia de Covid-19, no es recomendable hacer fiestas y mucho menos, posadas, eventos que de por sí, han ido perdiendo actualidad con los años. Sin embargo, no faltará quien organice una posada virtual. Será un gran reto realizarla y muy loable la labor de quien la lleve a cabo.

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Sin embargo, aunque se quiera creer que más vale eso a nada, no se parecerán ni un poco a la alegría y el calor humano que se genera cuando la gente se reúne para festejar la llegada del niño Jesús, objetivo de estas fiestas. Pero no queda otro remedio, ¡a reinventarse se ha dicho!

Las posadas y su tradición

Comienzan nueve días antes de la navidad, se llevan a cabo entre el 16 y el 24 de diciembre. Este número simboliza el recorrido de Nazaret a Belén que hicieron María y José.

Es una fiesta entrañable que se hace entre vecinos, amigos y familiares. Se desarrollan en un ambiente de alegría y abundancia. Los elementos que la conforman son:

La procesión

Las posadas tradicionales incluyen la procesión, una emulación de ese recorrido mencionado arriba. Por lo general, se llevan a cabo representaciones de personas que simulan ser María y José, a veces hasta se consigue un burrito que transporta a la Madre. También se utilizan figuras que los representan.

El paseo termina en la puerta de la casa donde “se pide posada”, literalmente a través de un cántico específico. Se canta el “ora pro nobis”, que significa ruega por nosotros. Seguido de “la posada” de manera alterna entre dos grupos que se designan entre los participantes: anfitriones (quienes permanecen adentro de la casa), y los peregrinos (quienes se quedan fuera). Generalmente se reparten hojas impresas con la letra de este canto para que todos participen y termina la canción con la típica frase: Entren santos peregrinos, peregrinos, reciban este rincón. Aunque es pobre la morada, la morada, os la doy de corazón. En ese momento se abren las puertas de la casa y los anfitriones reciben a los peregrinos.

Las velitas

Los peregrinos llevan en su mano además de las hojas con la letra de la canción, una velita para alumbrar su camino hacia la Posada.

Las piñatas

La culminación de las posadas son las piñatas para chicos y grandes. Se usa taparles los ojos a quien le esté pegando con el palo a la piñata. Las típicas deben estar decoradas con siete picos hechos de cartón que simbolizan los siete pecados capitales. Éstos se deshacen al romper la piñata y los dulces y fruta que están adentro, salen. Representa la ganancia o triunfo del bien, de lo bueno y próspero. No hay piñata que no vaya acompañada de un canto. Es intrínseco de los golpes que se le dan. El “dale, dale, dale, no pierdas el tino…” siempre está presente.

El ponche y la cena

El ponche es una bebida caliente elaborada con los frutos que se dan esta temporada: cañas, mandarinas, tejocotes, naranjas y ciruelas pasas. Es usual ponerle ron, al ponche con alcohol se le llama: con piquete. Como cena se sirven platillos típicos mexicanos como las flautas, quesadillas, tostadas, tamales y buñuelos.

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